Es una “ciencia de lo particular”, y como toda ciencia, su práctica y su teoría es muy rigurosa, sus fundamentos se inician con los conocimientos alcanzados por el neurólogo Sigmund Freud, un joven investigador al cual no le alcanzó el saber de la neurofisiología para hallar las causas de los graves síntomas que veía a diario en el hospital.

En su difícil camino de trabajo científico, aprendió a escuchar en las palabras de sus pacientes, un saber que ellos les transmitían, “un saber inconsciente” del cual antes nunca se había hablado, que se manifestaban en sus síntomas: parálisis cegueras, estados de confusión, intranquilidad, miedo.

A través de esta minuciosa escucha, descubre lo particular del síntoma y una nueva forma de tratarlo, a esta nueva práctica la llamó: Psicoanálisis.

Un tratamiento para aliviar el sufrimiento humano, para encontrar nuevas maneras de vivir, mediante un trabajo arduo y comprometido con la palabra, por parte del analista y del analizante.

María Josefina Chevalier